El Centro de Atención Institucional (CAI) Vilma Curling se llenó de ritmo, cantos, alegría y anécdotas, la mañana de este martes, como parte de un intercambio de experiencias musicales y personales, protagonizado por estudiantes de la sede del Sistema Nacional de Educación Musical (Sinem) de Oreamuno de Cartago y el coro musical del CAI, conformado por mujeres privadas de libertad.

Según informó el Ministerio de Justicia y Paz (MJP), a cada grupo le correspondió realizar varias interpretaciones, además, compartieron experiencias personales y familiares, que motivaron a los presentes a valorar la vida y a enfocarse en una toma de decisiones oportuna y positiva.

En la actividad participaron la viceministra de Justicia, Viviana Boza; el viceministro de Paz, Jairo Vargas; la viceministra de Juventud, Margaret Solano, así como autoridades del CAI y población privada de libertad.

“Este es el inicio de una serie de intercambios que vamos a desarrollar en varios centros penales. El objetivo principal busca profundizar el concepto de oportunidad, se orienta a reconocer cómo una simple decisión puede llegar a cambiar la vida. Es un espacio para que las personas aprendan a valorar su vida, se empoderen, descubran sus fortalezas y habilidades para enfrentar la vida de una mejor manera posible, sin importar su situación personal”, explicó el viceministro de Paz.

La representante de Juventud motivó a los jóvenes músicos, y a las integrantes del coro: “Gracias por las sensaciones que nos transmiten. La música es una forma de conectarnos y sensibilizarnos ante la realidad que enfrenta cada persona en particular”, mencionó Solano.

La actividad es impulsada por el Viceministerio de Paz y el Ministerio de Cultura y Juventud, bajo colaboración del Sistema Penitenciario, en aras de socializar el interés por el arte y la cultura, así como la oportunidad de intercambiar experiencias que ayuden a las personas a luchar por una mejor calidad de vida y a valorar la importancia de una formación integral, informó el MJP.

“Somos madres, mujeres, creemos en nuestras propias posibilidades, creemos en el sistema, sabemos que cometimos un error, pero sabemos también que podemos dar un giro importante a nuestras vidas. Todo debemos verlo como una enseñanza, una posibilidad de crecer y salir adelante. A ustedes estudiantes, lo están haciendo muy bien…que ese instrumento sea su estilo de vida”, fue el mensaje de Kathya Salas, privada de libertad integrante del Coro.

El coro del CAI Vilma Curling forma parte del Programa Artístico Penitenciario (PAP), y lleva por nombre Voces de Esperanza. Está integrado por 42 mujeres privadas de libertad y, a pesar de su corta existencia, ya han trascendido positiva y fuertemente las paredes de ese centro penal.

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